Affichage des articles dont le libellé est S.A.. Afficher tous les articles
Affichage des articles dont le libellé est S.A.. Afficher tous les articles

Albert Speer recalls the Röhm Purge in his memoirs



I was in Berlin during the Röhm Putsch*. Tension hung over the city. Soldiers in battle array were encamped in the Tiergarten. Trucks full of police holding rifles cruised the streets. There was clearly an air of "something cooking" similar to that of July 20, 1944, which I would likewise experience in Berlin.

The next day Goering was presented as the savior of the situation in Berlin. Late on the morning of July 1, Hitler returned after making a series of arrests in Munich, and I received a telephone call from his adjutant: "Have you any new designs? If so, bring them here!" That suggested that Hitler's entourage was trying to distract him by turning his mind to his architectural interests.

Hitler was extremely excited and, as I believe to this day, inwardly convinced that he had come through a great danger. Again and again he described how he had forced his way into the Hotel Hanselmayer in Wienssee -- not forgetting, in the telling, to make a show of his courage: "We were unarmed, imagine, and didn't know whether or not those swine might have armed guards to use against us." The homosexual atmosphere had disgusted him: "In one room we found two naked boys!" Evidently he believed that his personal action had averted a disaster at the last minute: "I alone was able to solve this problem. No one esle!"

His entourage tried to deepen his distaste for the executed SA leaders by assiduously reporting as many details as possible about the intimate life of Röhm and his following. Brückner showed Hitler the menus of the banquets held by Röhm and his clique, which had purportedly been found in the Berlin SA headquarters. The menus listed a fantastic variety of courses, including foreign delicacies such as frogs' legs, birds' tongues, shark fins, seagulls' eggs, along with vintage French wines and the best champagnes. Hitler commented sarcastically: "So, here, we have those revolutionnaries! And our revolution was too tame for them."

After paying a call on the President, he returned over-joyed. Hindenburg had approved his operation, he said, saying something like: "When circumstances require it, one must not shrink from the most extreme action. One must be able to spill blood also."

*The Blood Purge of June 30, 1934. The official version was that Ernst Röhm, leader of the SA, was planning a putsch; hence the name -- Translator's note.

Source: Inside the Third Reich, Albert Speer, London: The Orion Books, 1970, p. 90

Photo: Hitler and Speer at Obersalzberg looking at a plan for the new Opera of Linz.

Magnus Hirschfeld : un aniversario desconocido

La conmemoración del final de la II Guerra Mundial ha vuelto a traer el recuerdo de los campos de exterminio nazi y de los dramáticos acontecimientos que allí ocurrieron. Una vez más hemos visto que el genocidio del pueblo judío ha sido recordado y condenado, así como algunas otras referencias a colectivos como los gitanos, polacos, rusos, etc. olvidándose, como suele ser tradicional, de los gais pese a que se trata de un grupo que fue reprimido desde la llegada de Hitler al poder y reducido a campos de internamiento desde 1940. Si este hecho es capaz de permanecer totalmente oculto, mas difícil es todavía conocer que este año coincide también con el 60 aniversario de la muerte de Magnus Hirschfeld, judío, homosexual, sexólogo, socialista y fundador del movimiento de liberación gai en Alemania a principios de siglo. Aprovechando que este año ha sido declarado también como el Año contra la intolerancia , puede ser una buena ocasión para dar a conocer algunos datos sobre su obra y actividades socio-políticas.

El doctor Magnus HirschfeldMagnus Hirschfeld nació en 1868 en Kolberg, actualmente polaca, en el seno de una familia de clase media. Al igual que su padre, estudió medicina en diversas universidades Breslau, Estrasburgo, Heidelberg, Berlín. Entabló amistad con personajes importantes de la política y la cultura del momento como Visen, Babel, Cesare Lombroso, etc. Pronto fue conocido por su militancia en defensa de los derechos de los gais al ser junto con Eduard Oberg, Max Spohr y Franz Josef Von Bülow el fundador del Comité Científico-Humanitario (WhK) en 1897, desde donde se llevarían a cabo numerosas actividades hasta su destrucción en 1933 por los nazis, tanto desde el punto de vista socio-político, planificando las sucesivas campañas por la abolición del Art. 175 del Código Penal que castigaba las prácticas homosexuales, como trabajos mas relacionados con el mundo de la investigación médica: encuestas, charlas, cursillos, atención médica a pacientes, etc.

Para poder comprender la importancia de estos hechos hay que recordar que, en este período, la homosexualidad había dejado de ser perseguida por criterios de tipo religioso pero había empezado a ser calificada como un “estigma funcional de degeneración y una tara neuropsicopatológica”, en palabras de Krafft- Ebing.

Escalones intermedios

Por su parte, Hirschfeld sostenía que la homosexualidad no podía considerarse como una enfermedad, sino que formaba parte de lo que denominaba unos “escalones intermedios entre el hombre completo y la mujer completa”, de tal modo que estaría motivada no por un proceso de perversión, como se sostenía en su época, sino por ciertas condiciones endocrinas que se podían explicar científicamente. Por ello, una de sus actividades más importantes fue precisamente el trabajo de investigación por la vía de las encuestas. Estaba convencido de que así podría llegar a comprender el carácter natural de la homosexualidad, con lo que, de este modo, se pondría fin al proceso de su criminalización. En esta línea, Hirschfeld no se planteaba curar la homosexualidad “sino ayudar a los homosexuales a aceptarse y vivir en cuanto tales en una sociedad hostil. Su terapia consistía en situar al paciente en un medio acorde con su manera de ser”.

En su trabajo como encuestador se le puede considerar también como un pionero y un precursor, anticipándose en muchos años al de Masters y Johnson. De este modo encuestó a 3000 estudiantes berlineses en 1903 y a 5721 trabajadores del metal en 1904 sobre su orientación sexual lo que, de inmediato, le supuso una denuncia de un pastor protestante que le acusaba de escritos obscenos e insultos. En el juicio Hirschfeld defendió su trabajo como una contribución para anular la idea errónea que la sociedad tenía sobre la homosexualidad. Durante todos estos años, en su trabajo constante, Hirschfeld no desdeñó ningún medio para dar a conocer sus posiciones, así, el Comité Científico- Humanitario publicaba cada año un Anuario para los tipos sexuales intermedios que, con diversa regularidad se publicó desde 1899 hasta 1923. En él aparecían recogidos informes sobre las actividades del Comité así como estudios referidos al mundo de la homosexualidad desde los campos literario, histórico, científico y político. Publicó folletos como ¿Qué debe saber el pueblo de los derechos sexuales? Editado en 1901 por primera vez e, incluso llegó a utilizar el cine colaborando en la producción de Anders als die Ander (Distintos de otra gente), junto con Richard Oswald, también miembro del Comité. Se trata de la primera película que trata el tema de la liberación gai, que fue proyectada por primera vez ante la prensa en 1919. Aunque se trata de un film militante que acaba con un discurso del Hirschfeld sobre los derechos del tercer sexo , el argumento nos presenta a un protagonista que ve desfilar en sueños a una serie de víctimas de la homofobia, lo que le conduce finalmente al suicidio.

Con respecto a su actuación en el campo político, el comité impulsó desde finales del s XIX una campaña permanente por la derogación del Art 175 del Código Penal del Imperio Alemán. Se trataba de “eliminar la condición criminal de los actos homosexuales, excepto en aquellos en los que se hubiera usado la fuerza, se produjesen molestias públicas o tuviesen lugar entre un adulto y un menor de 16 años”. En su lucha intentó ganarse el apoyo de otros movimientos impulsores de reformas como la lucha de las mujeres a favor del aborto y el Partido Socialdemócrata (SPD). Aunque en esta época la prensa socialdemócrata presenta la homosexualidad como un vicio y una degeneración de la clase dominante, algunos de sus líderes mas cualificados sostenían posiciones más avanzadas como Bernstein que en 1895 escribió un artículo en defensa de Oscar Wilde en el que abordaba la cuestión desde el punto de vista de la evolución de las costumbres, pronunciándose en contra de toda legislación represiva. Por su parte Bebel llegó a hacer una intervención en el Reichtag defendiendo la propuesta presentada por el Comité, en la cual afirmó que “ el número de personas (gais) es tan grande y cala tan profundamente en todos los círculos sociales, que si la policía llevase a cabo su deber, tal y como marca la ley, el estado prusiano se vería en la necesidad de construir dos nuevas penitenciarías para quienes han infringido el art 175, solo en Berlín”.

La lucha contra el artículo 175

Hasta el inicio de la I Guerra Mundial se sucedieron las actuaciones, creando para ello un Frente Unido al que se unieron las lesbianas, cuya situación era distinta al no aplicarse sobre ellas el artículo 175, dando origen a un movimiento reivindicativo muy importante capaz de presentar sus demandas a la Administración Local, los Landers, Tribunales, policía, etc. Sin embargo, los resultados fueron escasos debido a la inflexibilidad del régimen prusiano. El número de personas condenadas a causa del artículo 175 se calcula que fue de unas 15 000, para el período comprendido entre 1882-1918, afectando a gais y prostitución masculina.

Sin embargo, el momento más importante de sus actividades coincide con el período de la República de Weimar, que supuso el inicio de una nueva coyuntura política en la que se manifestaron con fuerza diferentes movimientos sociales. Este es el momento en que Hirschfeld fundó el Instituto para la Reforma Sexual , con sede en Berlín. Se trata de la época dorada del movimiento, el momento en que se rodó la película antes citada, cuando en Viena comienza a desarrollar sus actividades el pionero Karl Kraus en defensa de gais y prostitutas, cuando se publica Muerte en Venecia, de Thomas Mann, diversos intelectuales como André Guide o Stephan George no ocultan su orientación sexual, cuando Berlín se convierte en la capital del mundo gai, con un importante número de locales de ambiente; en esta época la Liga para los Derechos de los Hombres contaba con cerca de 50 000 afiliados y en 1930 la revista Die Inse, dirigida por Friedrich Randszuweit, alcanza una tirada mensual de 150 000 ejemplares. Sin embargo, todas estas actividades no consiguieron que el objetivo fundamental del movimiento, la derogación del artículo 175, se llevara a cabo.

En 1929 se efectuó una votación en el Reichstag para la eliminación del artículo 175 que salió derrotada. La izquierda, formada ahora por socialistas y comunistas, se mostró partidaria dela total despenalización. Por su parte el Zentrum, partido mayoritario, de inspiración católica, se decantó por el mantenimiento, pues consideraba el tema como inmoral y anticristiano.

Toda esta actividad provocó la aparición, también, de numerosos enemigos; así, en 1921 Hirschfeld fue apaleado y abandonado en la calle con el cráneo abierto, dándole por muerto, por miembros del partido nazi; dos años después, en Viena, fue tiroteado, etc.

Durante estos años los nazis no tuvieron una actitud lineal, ni coherente con el tema gai, de ahí que en 1937 Himmler tuviera que reconocer que, al comienzo, eran totalmente ignorantes en este asunto. Cuando se produjo el debate parlamentario de 1929, lo nazis se inhibieron, no llegando ni siquiera a pronunciarse. Desde luego, si no tomaron postura por la supresión fue por no coincidir con Hirschfeld, judío y socialista.

Su actitud fue totalmente ambigua. Por un lado, sus militantes agredieron en alguna ocasión a Hirschfeld y en 1928 amenazaban: “ Nosotros os rechazamos, porque cualquier práctica, cualquier pensamiento de amor homosexual es nuestro enemigo”.

Sin embargo, al mismo tiempo que mantenían estas posiciones, no ocultaban que Ernest Rhöm, dirigente de las SA en 1930 era abiertamente gai. Todavía mas, cuando las costumbres sexuales de Rhöm se convirtieron en asunto periodístico, Hitler salió en su defensa señalando que “ las SA no son una escuela para la educación moral de jovencitas sino para la formación de experimentados combatientes cuya vida privada no puede ser objeto de ninguna encuesta”. Además de esto, a nadie se le oculta la influencia que en el ideal estético nazi dejó la escuela Wandervogel (Los pájaros migratorios), desarrollada a principios de siglo en Alemania, de clara inspiración romántica, que alienta el mito ario de la raza germánica haciendo una exclusión expresa de las mujeres. De esta corriente homoerótica tomaron los nazis los modelos de belleza clásica que popularizaron por toda Alemania en los años treinta.

En cualquier caso, esto no impidió que, nada más llegar al poder, el Instituto de Hirschfeld se convirtiera en uno de sus principales objetivos. La prensa ya le había señalado como un blanco de los estudiantes de secundaria y, el 6 de mayo de 1933, a las 9.30 de la mañana, unos cien jóvenes traídos en camiones, invadieran el edificio. Echaron por la ventana archivos, manuscritos, libros, que fueron recogidos mientras una banda de música tocaba himnos patrióticos para atraer a la gente.

Homofobia global

Días después se quemó aquel botín en la Plaza del Opera, incluido el busto de Hirschfeld que había sido llevado en medio de una procesión de antorchas. Con los 10 000 libros que se quemaron ese día desapareció el primer movimiento de liberación gai.

Hirschfeld, que en 1931 había iniciado una gira mundial, regresó en el momento en que los nazis se disponían a tomar el poder, de ahí que primero se refugiara en Suiza y posteriormente en París.. Desde allí siguió las últimas actividades del Comité, reducidas a una serie de comunicados dispersos elaborados por Kurt Hiller, hasta que fue detenido y enviado al campo de concentración de Oraniemburg.

Además, las contradicciones internas en el partido nazi se solucionaron en 1934 con la eliminación física de los líderes más importantes de las SA, incluido E. Rhöm. El pretexto invocado de “luchar contra la degeneración moral” no es suficiente para tapar un operativo con objetivos políticos evidentes.

Este último hecho es el que marca el giro definitivo de los nazis hacia la homofobia global, como lo muestran los hechos. En 1933 el número de personas encarceladas por atentar contra el artículo 175 ascendían a un total de 135. Entre 1935 y 1939 el número de afectados ascendió a 24 450 personas. Además, desde 1935 los nazis ampliaron los aspectos recogidos en el artículo 175 que, ahora, comprendía besos, caricias e incluso fantasías sexuales. En 1936 se creó la Oficina del Reich para la lucha contra el aborto y la homosexualidad , lo que no tiene nada de extraño si se tiene en cuenta que, a sus ojos, abortistas y gais, en la medida que no contribuían al crecimiento demográfico, se convertían en traidores y una amenaza para el predominio de la raza aria. El proceso de radicalización homofóbica continuaría con la publicación, el 15 de noviembre de 1941, del “ Decreto del Führer para el mantenimiento de la pureza en las SS y la policía ”, donde se establecía la aplicación de la pena de muerte para todos los encausados de mantener relaciones sexuales intermasculinas. Para esa época los campos de concentración estaban ya llenos de gais marcados con el Triángulo rosa como distintivo.

Mientras esto ocurría en el interior de Alemania, Hirschfeld se trasladó a Niza, donde conoció la resolución del gobierno hitleriano que le calificaba como indigno del pueblo alemán, al tiempo que le retiraban la nacionalidad. Fue un 14 de mayo de 1935 cuando decidió suicidarse, justo el día que cumplía 67 años. Con él desaparecía el motor del movimiento reivindicativo gai. Meses después se disolvía la Liga Mundial para la Reforma Sexual , órgano internacional inspirado en el trabajo del Instituto berlinés.



Source : Artículo publicado en: Revista Viento Sur Nº 22- Agosto 1995, Pags. 117-121. Autor: Tino Brugos. Miembro Junta Directiva de XEGA (Xente Gai Astur) www.nodo50.org/xega.

Photo : Magnus Hirschfeld

Quelques réflexions et interrogations sur le massacre des homosexuels par les nazis


Combien d'homosexuels ont été massacrés par les nazis ? Cinquante mille ? Cent mille ? Un million ? Ces chiffres ont été cités. Pareille imprécision en dit long sur le peu d'attention accordée par les historiens à un phénomène tout de même plus significatif qu'une "bavure". Si l'horreur n'est pas proportionnelle au nombre de zéros qui l'illustrent, les chiffres permettent néanmoins de mesurer l'ampleur du phénomène. Dans son discours sur l'homosexualité du 18 février 1937, Himmler déclarait : "Si j'admets qu'il y a un ou deux millions d'homosexuels, cela signifie que 7 à 8 ou 10% des hommes sont homosexuels. Et si la situation ne change pas, cela signifie que notre peuple sera anéanti par cette maladie contagieuse. A long terme, aucun peuple ne pourrait résister à une telle perturbation de sa vie et de son équilibre sexuel. Si vous faites entrer en ligne de compte - ce que je n'ai pas encore fait - les deux millions d'hommes tombés à la guerre et si vous considérez que le nombre de femmes reste stable, vous pouvez imaginer combien ces deux millions d'homosexuels et ces deux millions de morts - donc quatre millions d'hommes en tout - déséquilibrent les relations sexuelles en Allemagne : cela va provoquer une catastrophe. "

L'homosexuel apparaît donc comme une des victimes désignées des théories raciales. Malade contagieux, il menace la pureté de la race aryenne et met en péril son accroissement. Himmler insiste en affirmant que le fait homosexuel "représentait une hypothèque pour l'avenir de l'Allemagne". Et Goering de surenchérir, pour qui l'éradication de l'homosexualité constituait une condition de la "défense et de la protection du sang et de l'honneur des Allemands".

Faut-il en conclure que les homosexuels sont autorisés à figurer au martyrologe des années 1933 à 1945 ? Beaucoup répugnent à franchir le pas. On leur refuse souvent ce triste privilège en estimant qu'ils n'ont pas résisté ou qu'ils n'ont pas combattu. Il conviendrait d'abord de vérifier si cette affirmation s'applique à tous. Mais, de toute manière, cet argument rappelle singulièrement le discours qui prétend minimiser le génocide des Juifs en "expliquant" qu'ils se sont laissé conduire vers les camps comme des troupeaux. En adoptant pareil raisonnement, on aboutirait à considérer comme des victimes de deuxième ou troisième catégorie les vieillards, les enfants, les malades, tous ceux et toutes celles qui pour des raisons physiques ou psychologiques se sont trouvés démunis devant l'entreprise criminelle. On dira aussi que les homosexuels n'étaient pas des opposants au régime nazi. On ne peut le nier pour beaucoup d'entre eux si l'on prend le terme "opposant" dans un sens restreint. On peut même affirmer que certains ont été séduits, au début, par les fastes spartiates des organisations hitlériennes. Mais d'autres ne se sont-ils pas trompés ou n'ont-ils pas été trompés qui se sont retrouvés ensuite aux mains des tortionnaires ? S'écriera-t-on : "Tant mieux pour eux !" ?

Mais le terme "opposant" mérite qu'on s'y arrête. Il désigne évidemment ceux qui, de quelque manière, luttent contre un système, mais celui-ci, surtout en dictature, ne manque jamais de définir et de désigner ses opposants de façon plus ou moins arbitraire. Tel fut le sort de tous ceux qui, pour des raisons réelles ou inventées, gênaient les nazis. Et de toute manière, avant 1933, apparaissaient comme des opposants aux nazis, au même titre que les sociaux-démocrates et les communistes, ceux qui militaient dans des mouvements homosexuels allemands particulièrement nombreux jusqu'en 1933. L'opposition à une idéologie peut se manifester autrement que par l'adhésion à un parti ou le dépôt d'un bulletin dans une urne électorale : un mode de vie suffit. C'est bien pourquoi les premières rafles atteignirent, outre les politiques, les homosexuels repérés grâce aux listes saisies dans leurs organisations. A vrai dire, pour être un "vrai" opposant, ou un "vrai" résistant, il faut en avoir le temps et les moyens.

Ni résistants ni opposants : l'image pourrait rassurer si elle n'évoquait celle de l'homosexualité véhiculée, ou plus exactement amplifiée par les nazis. (...)

Les hitlériens tenaient dans le plus profond mépris la morale dite bourgeoise. En privé, ils ne manquaient pas de s'en gausser, mais ils ne se privaient pourtant pas de l'utiliser avec un art consommé lorsqu'elle convenait à leurs fins. Or, de même que l'antisémitisme, la répugnance à l'égard des homosexuels existait dans de larges couches de la population allemande bien avant les premières manifestations du nazisme. Au lendemain de la Première Guerre mondiale, l'Allemagne avait connu une affirmation du mode de vie homosexuel tout à fait exceptionnelle à l'époque et qui, pour certains, sent encore le soufre aujourd'hui. La violence antihomosexuelle avait d'ailleurs crû proportionnellement à l'émergence publique de ce vécu peu compatible avec les tabous ancestraux. Devant ce phénomène, l'idéologie nazie ne se montra guère imaginative, elle puisa dans l'arsenal accumulé par les milieux les plus divers depuis le parti communiste jusqu'aux églises. Une fois le régime en place, il lui suffit d'affûter les vieilles armes et de les utiliser jusqu'au bout comme à son habitude. En procédant de la sorte, il rassura une partie du peuple allemand effrayé de la "décadence" sans émouvoir grandement les "vrais" opposants. (...)

Raconter le martyre homosexuel au même titre que les autres suscite une peur ou une hostilité qui se nourrit aussi d'une constatation : ils étaient assimilés à des "droits communs". Il convient d'abord de se demander si tous les "droits communs" méritaient le camp de concentration quoi qu'ils aient pu commettre avant. Après tout, la démocratie postule l'humanité des peines. Si des "droits communs" ont complaisamment fait le jeu des bourreaux, est-il scandaleux de demander si ce fut toujours le cas et si certains d'entre eux ne méritent pas aussi un hommage posthume ? Il n'en reste pas moins vrai que les homosexuels allemands étaient des délinquants puisque, depuis le début du XIXe siècle, l'article 175 du Code pénal incriminait l'homosexualité masculine à tout âge. Mais il convient aussi de rappeler qu'en 1933, sur proposition de sa commission de la Justice, le Reichstag était à la veille d'abroger cette disposition. La République fédérale, quant à elle, a mis près de trente ans pour seulement l'atténuer. Nous devons donc utiliser avec prudence les notions de délinquance et de criminalité. Liées au comportement de l'individu, elles reflètent aussi l'opinion plus ou moins arbitraire que s'en fait la société. Elles recèlent la même dose de subjectivité que les appellations "opposants" ou "résistants". Mais faire admettre que l'on puisse assimiler résistance et délinquance est encore une conclusion qui ne réunira pas l'unanimité. Il s'en est pourtant fallu de peu que les homosexuels ne fussent plus des délinquants aux yeux de la moribonde démocratie allemande de 1933. Les nazis héritèrent donc de justesse de l'article 175, ils se contentèrent d'aggraver l'incrimination et de prévoir, pour les homosexuels, la prison à vie : on sait ce que cela signifiait pour eux. On peut imaginer que, de toute façon, ils auraient ressuscité l'article 175. Mais aurait-on pu, par la suite, comptabiliser une telle décision parmi leurs crimes ?

La déportation des homosexuels soulève encore une question qui continue de causer un certain embarras dans d'autres domaines : l'attitude de certaines autorités dans les pays occupés par les troupes allemandes. Un homosexuel alsacien, survivant du Struthof, André Spitz, déclare :

"(...) le travail des hommes de la Gestapo fut facilité par la police française qui leur livra les fichiers des homosexuels. (Gai Pied, 15 mai 1981)."

Un autre rescapé, Camille Erremann, confirme cette accusation :

"(...) c'est en prison, lorsque j'ai vu mes camarades de Colmar et des environs, que j'ai appris que le fichier des homosexuels était aux mains de la Gestapo".

Il affirme que deux cents personnes furent ainsi arrêtées en raison des complaisances du commissaire de Colmar à l'égard de la Gestapo. Pourtant, estime-t-il, nul ne pouvait ignorer ce qui adviendrait :

(...) l'opinion alsacienne, dans sa majorité, savait ce qui se préparait à quelques dizaines de kilomètres de chez elle, de l'autre côté du Rhin. La radio allemande déversait des slogans nazis sans ambiguïtés (...) j'ai su, en 1935, que l'on déportait les homosexuels allemands au même titre que les opposants politiques, les Juifs ou les prêtres. Des amis alsaciens l'avaient appris en Allemagne par d'autres amis homosexuels qui vivaient dans la terreur d'être dénoncés. (Gai Pied, 26 mars 1983).

Si ces témoignages relèvent du fantasme, qu'on les dénonce comme tels.

Pour dissimuler certains aspects de la vie concentrationnaire que l'on n'aime pas trop évoquer, on se réfugie parfois dans une vue manichéenne de l'histoire qui devient alors très hagiographique. Aux bourreaux, on oppose les saints et, par pudeur ou par embarras, on condamne à l'oubli ceux qui s'accommodent mal de ces catégories, notamment les homosexuels. Manière aisée d'éluder aussi le comportement des prisonniers entre eux. Heinz Heger, homosexuel autrichien, déporté de 1939 à 1945, consacre plusieurs pages de son journal à sa relation avec d'autres prisonniers. Qu'on le sache d'emblée, Heger n'a survécu que parce qu'il s'est prostitué : il fut le mignon de Kapos, de Tziganes, de Juifs, de "droits communs", de Polonais. Cela suffit-il pour le déconsidérer ?

Considérés par les nazis comme des déchets d'humanité, méprisés par les autres prisonniers, les homosexuels constituaient, selon Heger, des victimes prioritaires, en particulier pour les sévices sexuelsCertains homosexuels prétendent avoir souffert plus que les autres dans les camps de concentration. mais au-delà d'une certaine intensité dans l'horreur, peut-on vraiment établir une gradation ? Néanmoins, il convient tout de même de se demander si vraiment les homosexuels étaient choisis par priorité pour subir des expériences médicales destinées notamment à les "guérir", pour grossir les Kommandos de la mort des carrières de Sachsenhausen où ils seraient disparus par milliers, pour figurer comme gibier dans les "stands de tir au pédé vivant". Que penser enfin de ces affirmations de Guy Hocquenghem :

"L'hostilité des politiques, des militants de gauche dans les camps, à l'égard des Triangles Roses, est bien connue. On sait qu'en un autre camp que celui de Heger, ils demandèrent à être hygiéniquement séparés des enculés. Somme toute, les politiques, qui sont en général ceux qui causent encore aujourd'hui à la télé quand on parle des camps, éprouvaient le même dégoût à l'idée d'être enfermés avec les pédés que Heger à l'idée d'être commandé par des droits communs. La concurrence rouges/verts, politiques/droits communs pour les postes de responsabilité dans les camps, semble démontrer que ces deux catégories étaient celles où se recrutaient d'ordinaire les Kapos, la crème des camps. A l'autre extrémité, asociaux, fous, homosexuels, Juifs, seuls voués au massacre, devaient choisir s'ils voulaient survivre leurs protecteurs. Par chance pour Heger, son camps vit le triomphe des verts. Ailleurs, où les rouges triomphaient, les listes d'extermination établies par le secrétariat autogéré des déportés à l'usage des SS comprirent en première ligne les Triangles Roses. Les politiques s'en justifient naturellement en disant qu'ils portent en tête de liste ceux qui sont les plus faibles, les plus condamnés de toute façon, les moins utiles à une quelconque résistance."

Propos excessifs ? Reflet partiel de la réalité ? Ici encore, la parole est aux historiens. On ne peut nier en tout cas que le "bon" fonctionnement du monde concentrationnaire reposait notamment sur les rivalités ou les haines entre déportés, savamment entretenues par les nazis. Quoi d'étonnant dès lors à ce que les homosexuels aient été des pions de choix dans cette macabre stratégie ?

Un élément vient encore jeter le trouble, il s'agit de l'équation "nazisme = homosexualité". La Nuit des longs outeaux du 30 juin 1934 reste une des épisodes sanglants les plus connus des l'histoire du nazisme. De nombreux SA y furent assassinés, et parmi eux des homosexuels dont Ernst Röhm. Enfin un massacre d'homosexuels dont on parle sans se gêner ! Et de manière un peu simpliste on oublie parfois qu'il s'agissait surtout, pour les dignitaires du régime, de se débarrasser d'un rival dangereux qui avait été longtemps le favori de Hitler. Le régime en profita pour se refaire une virginité et proclamer son attachement à l'orthodoxie sexuelle; ses adversaires y virent une occasion de déconsidérer le nazisme en le taxant de cultiver l'homosexualité. Finalement celle-ci déplaît à tous et tous s'en servent pour disqualifier l'adversaire.

Aujourd'hui encore, cet échange de malédictions a laissé des traces. Qu'il y ait eu des homosexuels parmi la SA et la SS, nul ne le nierait. Himmler déclarait:

"Aujourd'hui encore, il se présente tous les mois un cas d'homosexualité dans la SS. Nous avons de huit à dix cas par an."

Dix cas par an ne permettent pas de prétendre que la SS constituait une pépinière d'homosexuels ou que ceux-ci s'y précipitaient en masse. La "masculinisation" de la société nazie doit-elle conduire à conclure que les sphères dirigeantes comptaient plus d'homosexuels qu'il ne s'en trouve dans les rouages des sociétés démocratiques ? Même si la réponse était affirmative, cela ne devrait pas suffire pour assimiler nazisme et homosexualité ni pour passer sous silence le massacre des homosexuels par les nazis.

Texte : Michel Vincineau, chargé de cours à l'Université libre de Bruxelles.

The Destruction of the Hirschfeld Sexual Science Institute

A reliable witness who, although not himself attached to the Institute, was able to see and hear exactly what occurred, has made the following deposition as to the destruction of this scientific institute, which is known throughout the world:

“On the morning of May 6th, the Berliner Lokalanzeiger reported that the cleansing of Berlin libraries of books of un-German spirit would be begun that morning, and that the students of the Gymnastic Academy would make a start with the Sexual Science Institute. This institute was founded by Dr. Magnus Hirschfeld in 1918, in the house formerly occupied by Prince Hatzfeld, and was shortly afterwards taken over by the Prussian Government as an institution of public importance. Its unique collection of exhibits, its research work, its archives and its library won for it an international reputation and international connections. Many foreign scientists, doctors and writers came to Berlin for the purpose of working at the institute.

“On the publication of the press notice referred to, an attempt was made to remove for safe-keeping some of the most valuable private books and manuscripts; but this proved to be impossible, as the person removing the books was arrested by a guard which had evidently been placed round the institute during the night. At 9:30 a.m. some lorries drew up in front of the institute with about one hundred students and a brass band. They drew up in military formation in front of the institute, and then marched into the building with their band playing. As the office was not yet open, there was no responsible person there; there were only a few women and one man. The students demanded admittance to every room, and broke in doors of those which were closed, including the office of the World League for Sexual Reform. When they found that there was not much to be had in the lower rooms, they made their way up to the first floor, where they emptied the ink bottles over the manuscripts and carpets and then made for the book-cases. They took away whatever they thought was not completely unobjectionable, working for the most part on the basis of the so-called ‘black list.' But they went beyond this, and took other books also, including for example a large work on Tutankhamen and a number of art journals which they found among the secretary's private books. They then removed from the archives the large charts dealing with intersexual cases, which had been prepared for the International Medical Congress held at the Kensington Museum in London in 1913. They threw most of these charts through the windows to their comrades who were standing outside.

“They removed from the walls other drawings and photographs of special types and kicked them around the room, leaving it strewn with torn drawings and broken glass. When one of the students pointed out that this was medical material, another replied that it was of no importance, that they were not concerned with the confiscation of a few books and pictures, but that they were there to destroy the Institute. A long speech was then made, and a life-sized model showing the internal secretion process was thrown out the window and smashed to pieces. In one of the consulting rooms they used a mop to smash a pantostat used in the treatment of patients. They also took away a bronze bust of Dr. Hirschfeld, and a number of other statues. On the first occasion they only seized a few hundred books out of the library of the Institute.

“The staff was kept under observation during the whole of the proceedings, and the band played throughout, so that a large crowd of inquisitive people gathered outside. At 12 o'clock the leader made a long speech, and then the gang left, singing a particularly vulgar song and also the Horst-Wessel song.

“The people in the Institute assumed that this concluded the robbery proceedings, but at three o'clock in the afternoon a number of lorries filled with storm troopers appeared and explained that they would have to continue the work of confiscation, as the men who had been there in the morning had not had time to make a proper clearance. This second troop then proceeded to make a careful search through every room, taking down to the lorries basket after basket of valuable books and manuscripts -- two lorry-loads in all. It was clear from the oaths used that the names of the authors whose books were in this special library were well known to the students. Sigmund Freud, whose photograph they took from the staircase and carried off, was called ‘that Jewish sow Freud'; Havelock Ellis was called ‘that swine.' Other English authors wanted by them were Oscar Wilde, Edward Carpenter and Norman Haire; and also the works of Judge Lindsay, the American juvenile judge, Margaret Sanger, and George Silvester Viereck; and of French writers, the works of André Gide, Marcel Proust, Pierre Loti, Zola, etc. The sight of the works of the Danish doctor Leunbach also made them break out into oaths. Many bound volumes of periodicals were also removed. They also wanted to take away several thousand questionnaires which were among the records, but desisted when they were assured that these were simply medical histories. On the other hand, it did not prove possible to dissuade them from removing the materials belonging to the World League for Sexual Reform, the whole edition of the journal Sexus and the card index. In addition, a great many manuscripts, including unpublished ones, fell into their hands.

“They repeatedly enquired when Dr. Hirschfeld would be returning; they wanted, as they expressed it, to be given the tip as to when he would be there. Even before the raid on the Institute, storm troopers had visited it on several occasions and asked for Dr. Hirschfeld. When they were told that he was abroad, owing to an attack of malaria, they replied: ‘Then let's hope he'll die without our aid: then we shan't have to hang him or beat him to death.'

“On May 7th, the Berlin and foreign press reported the attack on the Sexual Science Institute, and the Executive Committee of the World League for Sexual Reform sent a telegraph of protest, pointing out that a considerable portion of the material was foreign property, and asking that it should at least not be burnt. No attention was paid to this telegram, which was addressed to the Minister of Education, and three days later all the books and photographs, together with a large number of other works, were burnt on the Opera square. More than ten thousand volumes from the special library of the Institute were destroyed. The students carried Dr. Hirschfeld's bust in their torchlight procession and threw it on the fire.”

The Nazi report described this “deed of culture” in the following terms:

Energetic Action Against a Poison Shop

German Students Fumigate the Sexual Science Institute

Detachment X of the German student organization yesterday occupied the ‘Sexual Science Institute,' which was controlled by the Jew Magnus Hirschfeld. This institute, which tried to shelter behind a scientific cloak and was always protected during the fourteen years of Marxist rule by the authorities of that period, was an unparalleled breeding-ground of dirt and filth, as the results of the search have proved beyond question. A whole lorry-load of pornographic pictures and writings as well as documents and registers have been confiscated.... The criminal police will have to deal with a part of the material found; another part of it will be publicly burnt.”-- (Angriff , May 6th, 1933.)

Source: The Brown Book of the Hitler Terror and the Burning of the Reichstag, Prepared by the World Committee for the Victims of German Fascism (London, Victor Gollancz, 1933), pp. 165-169.

Pictures: "Students and a brass band drew up in military formation in front of Dr.Hirschfeld's institute, then marched into the building with their band playing."

La Nuit des longs couteaux

Au lendemain des succès électoraux qui avaient porté Hitler au gouvernement de l'Allemagne, les nazis allaient donc pouvoir passer à l'action sachant que leur lutte contre l'homosexualité serait approuvée par une large partie de l'opinion publique.

Et la première grande opération spectaculaire qu'ils entreprirent fut sans nul doute l'assassinat d'Ernst Röhm, qui se vit accusé de complot contre le régime, et qui fut exécuté sur l'ordre personnel de Hitler, soudainement inquiet des ambitions politiques qu'aurait eues son protégé.

Il est cependant à noter que cette crainte ne lui était pas venue spontanément à l'esprit, mais qu'elle lui avait été plutôt soufflée par son entourage, jaloux de la faveur dont jouissait Ernst Röhm, le chef d'état-major de la puissante SA dont les pouvoirs ne cessaient de croître, ce qui lui valait de nombreuses inimitiés, et entraînait ainsi de multiples calomnies que, longtemps durant, Hitler s'était obstiné à faire taire.

Mis très tôt au courant des tendances homosexuelles d'Ernst Röhm, il avait fait savoir, par une circulaire du 3 février 1931, que "toutes ces attaques portaient, la plupart du temps, sur des faits étrangers au cadre du service, émanant de plus d'adversaires politiques ou d'ennemis personnels".

Lui, en tout cas, "s'interdisait toute ingérence dans la vie privée des chefs et des membres de la SA", rappelant même que "la SA n'était pas une institution religieuse d'éducation pour jeunes filles de bonnes familles", mais "un groupement d'hommes, unis par un même but politique".

Aussi, avait-il conclu, "la vie privée des membres de la SA n'est condamnable que si elle se révèle contraire aux principes et aux devoirs fondamentaux de l'idéologie nationale-socialiste".

Les adversaires d'Ernst Röhm s'emploieront donc à démontrer progressivement à Hitler que la vie privée de son favori nuisait à la réputation du parti, et non seulement parce qu'il affichait trop ouvertement son état, mais aussi parce qu'il avait fait entrer dans la SA de nombreux homosexuels auxquels il avait confié des postes importants.

Ainsi se serait créée une force qui fut présentée à Hitler comme ayant des ambitions politiques que pouvaient appuyer notamment les deux millions d'homosexuels que comptait l'Allemagne.

Un danger qu'il convenait d'écarter au plus tôt !

La décision de supprimer Ernst Röhm fut donc prise par Hitler, qui confia cette tâche à Goering et à Himmler, trop heureux tous les deux de se débarrasser de ce puissant rival. Ils feront alors courir le bruit qu'Ernst Röhm préparait un putsch et, forts de ce prétexte, ils enverront les SS massacrer l'état-major de la SA qui se trouvait réuni dans un hôtel de Bad Wessee. Ce sera la fameuse Nuit des longs couteaux du 30 juin 1934, qui fera plus de deux cents morts, car on profitera de cette opportunité pour régler d'autres comptes... On a sans doute affirmé par la suite que l'homosexualité de Röhm ne fut pas la cause principale de son élimination, et qu'elle ne constitua qu'un prétexte pour éliminer un personnage qui pouvait devenir politiquement dangereux. Au-delà des affirmations divergentes que les uns et les autres ont pu émettre à cet égard, il reste l'"explication" qu'ont donnée eux-mêmes les nazis et qui fit l'objet, le 1er juillet 1934, d'un communiqué officiel de leur bureau de presse : "L'opération d'arrestations offre moralement des images si affligeantes que toute trace de commisération devrait disparaître."

Certains de ces chefs SA s'étaient offert des "garçons de passe". L'un d'entre eux fut surpris dans cette situation écoeurante et emprisonné. Le Führer donna l'ordre d'exterminer sans égards cette peste. Il ne permettra plus à l'avenir que des millions de gens honnêtes soient importunés et compromis par des êtres anormalement constitués. Le Führer donna l'ordre de débusquer spécialement les alliés réactionnaires de ce complot politique.

A midi sonnant, le Führer prononça devant les principaux chefs SA rassemblés à Munich un discours dans lequel il fit valoir son indéfectible alliance avec la SA, mais il proclama en même temps sa résolution d'exterminer et d'anéantir les sujets indisciplinés et désobéissants, tout autant que les éléments asociaux ou morbides…

Il attend du chef de chaque unité SA… qu'il s'offre en modèle de vie dans son unité. Il fit ensuite remarquer qu'il a protégé des années durant le chef d'état-major Röhm contre les attaques les plus dures, mais que les derniers événements le contraignent à placer le salut du mouvement, et donc celui de l'Etat, avant tout sentiment personnel.

Source : Le Triangle Rose, Jean Boisson, Editions Robert Laffont, Paris, 1988.

IIlustrations : (en haut, à gauche) Ernst Röhm, chef de la SA ; (en bas, à gauche) photo extraite du film de Luschino Visconti, Les Damnés (1969).

Des dégénérés à éliminer



Les discours homophobes atteignirent leur apogée sous le régime nazi. En dépit d'une certaine imagerie homoérotique et des liens entretenus par la SA avec les milieux homosexuels, l'arrivée au pouvoir de Hitler signa la destruction de la scène homosexuelle allemande. L'élimination de Röhm lors de la Nuit des longs couteaux, en 1934, servit de prétexte à l'organisation d'une répression systématique de homosexualité masculine. C'est Heinrich Himmler qui développa la rhétorique anti-homosexuelle nazie, mêlant aux stéréotypes traditionnels une analyse spécifique liée à la survie de la race aryenne. Dans son discours adressé aux généraux SS du 18 février 1937, il distinguait les « vrais » homosexuels de ceux qui avaient été « séduits », et qui pourraient, selon lui, être « guéris ». D'où son intérêt durant la guerre pour les expériences « médicales » (traitement psychiatrique, hormonal, castration), dont il espérait qu'elles permettraient de renvoyer les homosexuels sur le front sans risque de «contagion». Himmler, en effet, établit, après d'autres, un lien entre homosexualité et dépopulation, « corruption » et décadence . « Mais ce n'est pas leur vie privée: le domaine sexuel peut être synonyme de vie ou de mort pour un peuple, d'hégémonie mondiale ou de réduction de notre importance à celle de la Suisse. » L'homosexualité est, selon lui, une importation étrangère, conséquence du mélange des races. De fait, les liens entre les homosexuels et les Juifs avaient été soulignés dès les années vingt et Magnus Hirschfeld avait été une cible privilégiée des attaques nazies.

Bien que dans Le Mythe du XXe siècle (1930), Alfred Rosenberg s'en prît indifféremment à « l'homme efféminé » et à « la femme émancipée », le saphisme bénéficia d'une relative indulgence de la part du régime nazi. L'homosexualité féminine ne fut pas criminalisée, alors que le § 175 fut renforcé en 1935, et les lesbiennes échappèrent, dans l'ensemble, aux persécutions. Ce désintérêt à l'égard du lesbianisme s'expliquait par la position inférieure dans laquelle étaient tenues les femmes dans le système nazi. La sexualité féminine était perçue comme uniquement passive et le rôle de la femme devait se résumer à celui d'épouse et de mère. Les « Dix commandements du mariage allemand » publiés par le ministère de l'intérieur du Reich en collaboration avec l'Office de l'hygiène populaire et l'Office racial du parti nazi, insistaient tout particulièrement sur la nécessité de la procréation: « Celui qui reste célibataire et sans descendance, sans raison absolument convaincante, interrompt cette chaîne des générations. Ta propre vie n'est qu'un phénomène passager; la race, le peuple sont éternels. L'héritage spirituel et corporel fête sa résurrection dans les enfants. » La femme se devait d'incarner l'idéal de « l'ange du foyer », et abandonner, jusque dans l'esthétique, toute prétention à l'indépendance: « Les gens cherchent à nouveau des formes féminines puissantes, épanouies, pleines d'une naturelle santé, un type de femme allemande dont la fière beauté mentale et physique incarne la sainte fertilité et la volonté de vivre du peuple allemand. » Dans la perspective nazie, l'homosexuel n'avait pas de valeur sociale. S'il refusait de se plier aux exigences de la nation allemande (se marier, faire des enfants), s'il constituait en outre un facteur de risque en tant que prostitué, pédophile ou simplement récidiviste, il devait être éliminé. Le 14 mai 1928, à Munich, le NSDAP avait exprimé publiquement son opinion sur la question . « Il n'est pas nécessaire que vous et moi vivions, mais il est nécessaire que le peuple allemand vive. Et il ne peut vivre que s'il a la volonté de combattre, car vivre est un combat. Et il ne peut combattre que s'il se comporte en homme. [...] Celui qui pense à un amour homosexuel ou lesbien est notre ennemi! [... ] Le plus fort a raison et le plus fort s'opposera toujours au plus faible. Aujourd'hui, nous sommes les plus faibles, mais nous veillerons à redevenir les plus forts.»

Dès 1933, les bars homosexuels furent fermés, les mouvements et les revues interdits. La persécution des homosexuels n'allait cesser de s'intensifier, prenant la forme de règlements de compte (contre l'Église catholique et l'état-major en 1937), de campagnes d'épuration (dans la SS et la Hitlerjugend) et conduisant entre 5 000 et 15 000 homosexuels dans les camps de concentration, où la plupart trouvèrent la mort. L'entre-deux-guerres fut marqué par l'imbrication nouvelle de l'art « moderne » et d'une sensibilité « gaie » qui débordait largement les milieux homosexuels. L'aquarelle de Charles Demuth Distinguished Air (1930) résume brillamment ce tournant dans les représentations : un couple homosexuel, constitué d'un marin et d'un homme du monde négligemment enlacés, contemple Princesse X, de Brancusi, sous l'oeil appréciateur d'un visiteur, visiblement plus intéressé par les attributs avantageux du matelot que par ceux de la femme qui l'accompagne. La visibilité nouvelle de l'homosexualité dans les arts et les lettres, qui avait fait croire à la victoire des forces de progrès, n'était cependant qu'un leurre. Ce qui semblait le début d'une lente mais inexorable marche vers l'acceptation et la reconnaissance allait régresser dès les années trente. Après la guerre, l'horreur des « triangles roses » serait tenue secrète, par peur et par honte, au moment où le conservatisme des années cinquante annonce le retour des valeurs morales, le triomphe de l'hypocrisie et du conformisme.


Source : Mauvais Genre ? Une histoire des représentations de l'homosexualité, Florence Tamagne, Collection Les Reflets du Savoir, éditions EdLM, 2001.

Photo : Franz dans le Rhin, de Herbert List (1929)

Illustration : Charles Demuth, Distinguished Air, 1930, aquarelle, 16 3/16 X 12 1/8 in.
"Nous devons comprendre que si ce vice continue à se répandre en Allemagne sans que nous puissions le combattre, ce sera la fin de l'Allemagne, la fin du monde germanique. La tâche n'est malheureusement pas aussi facile pour nous qu'elle le fut pour nos ancêtres. Pour eux, ces individus représentaient des cas isolés, des anormaux. L'homosexuel, que l'on appelait «Urning », était jeté au fond d'un marais. Ceux qui trouvent ces cadavres dans les marais ne se doutent certainement pas qu'il s'agissait dans quatre-vingt-dix cas sur cent d'homosexuels qui avaient été jetés tout habillés dans les marécages. Il ne s'agissait pas d'une punition. C'était simplement l'extinction d'une vie anormale. Il fallait les écarter, de la même manière que nous arrachons les orties et que nous en faisons des tas pour les brûler. Il ne s'agissait pas d'une vengeance : l'individu concerné devait disparaître."

Texte : Discours sur l'homosexualité, Heinrich Himmler, 1937 (lire).

Photo : Policier et membre de la SA en patrouille dans les rues de Berlin (1933)
"Même un paysage tranquille, même une prairie avec des vols de corbeaux, des moissons et des feux d'herbe, même une route où passent des voitures, des paysans, des couples, même un village pour vacances, avec une foire et un clocher peuvent conduire tout simplement à un camp de concentration. Le Struthof, Oranienburg, Auschwitz, Neuengamme, Belsen, Ravensbrück, Dachau, Mauthausen furent des noms comme les autres sur les cartes et les guides."

Texte : Nuit et Brouillard, Jean Cayrol, Fayard, 1997 (texte du film d'Alain Resnais).

Photo : Trois photos du camp de concentration d'Oranienburg, près de Berlin, prises en 1933. Le système est alors embryonnaire. Placés sous la supervision de la police et des SA, les premiers détenus (essentiellement des opposants politiques) arrivent au camp dès mars 1933. Le 20 mars 1933, soit moins de deux mois après l'arrivée au pouvoir d'Hitler, les nazis ouvrent le camp de concentration de Dachau, près de Munich.
"La décision de supprimer Ernst Röhm fut [...] prise par Hitler, qui confia cette tâche à Goering et à Himmler, trop heureux tous les deux de se débarrasser de ce puissant rival. Ils feront alors courir le bruit qu'Ernst Röhm préparait un putsch et, forts de ce prétexte, ils enverront les SS massacrer l'état-major de la SA qui se trouvait réuni dans un hôtel de Bad Wessee. Ce sera la fameuse Nuit des longs couteaux du 30 juin 1934, qui fera plus de deux cents morts, car on profitera de cette opportunité pour régler d'autres comptes...

On a sans doute affirmé par la suite que l'homosexualité de Röhm ne fut pas la cause principale de son élimination, et qu'elle ne constitua qu'un prétexte pour éliminer un personnage qui pouvait devenir politiquement dangereux. Au-delà des affirmations divergentes que les uns et les autres ont pu émettre à cet égard, il reste l'"explication" qu'ont donnée eux-mêmes les nazis et qui fit l'objet, le 1er juillet 1934, d'un communiqué officiel de leur bureau de presse : "L'opération d'arrestations offre moralement des images si affligeantes que toute trace de commisération devrait disparaître."

Texte : Le Triangle Rose, Jean Boisson (lire).

Photo : Carte postale représentant Ernst Röhm lors d'un rassemblement à Dortmund en 1933 (orig : USHM)
"Le Sturmabteilung (SA) recruta directement de jeunes chômeurs, les revêtit d'un uniforme, les nourrit, leur inculqua un sens de la communauté militaire, avant de les déployer dans des groupes organisés pour semer la terreur chez leurs adversaires politiques et les groupes de minorité."

Texte : De l'Eldorado au IIIe Reich, conférence de Gerard Koskovich (lire).

Photo : Parade de S.A. en 1932. (orig : Faschismus, Renzo Vespigiani. Elefanten Press, Berlin)
"Le relèvement et la progression de la natalité devinrent l'obsession permanente des dirigeants du IIIe Reich, qui devaient user de tous les moyens possibles pour favoriser un tel accroissement, de manière que l'Allemagne puisse disposer de 120 millions de purs Aryens à la fin d'une période qu'ils limitaient à 50 ans. Le plan racial établi par les nazis ayant donc posé comme règle impérative l'obligation du "plus grand nombre possible", il se comprend alors pourquoi fut condamnée l'homosexualité qui, de par sa nature, contrariait l'objectif recherché."

Texte : Le Triangle Rose, Jean Boisson (lire).

Photo : Mariage collectif de membres de la S.A. (orig : Faschismus, Renzo Vespigiani. Elefanten Press, Berlin)
"Le surinvestissement de la virilité, par laquelle on est censé gagner la guerre, exaltation de la violence, de la brutalité refusées par les uns, est pour les autres appel au plaisir. Les théories des porteurs de torches, guerriers blessés et autres colosses nus à la musculature hypertrophiée sont pour les uns symboles de héros vainqueurs, d'exemples à reproduire par le sacrifice de soi et pour d'autres des victimes abîmées dans un désastre national, dont l'immolation ne fut qu'une criminelle aberration."

Texte : De la fascination à la persécution, Blaise Noël (lire)

Photo : S.A. dévisageant un camarade tombé au combat. L'omniprésence de l'homoérotisme dans l'iconographie nazie. (orig : Deutschland erwacht - (Hamburg: Cigaretten- Bilderdienst Hamburg-Bahrenfeld). Voir site "Nazi propaganda: 1933-1945".
"C'était très tôt le matin. Véhiculés par camions et accompagnés d'un orchestre de cuivres, une centaine d'étudiants firent une razzia sur l'Institut. Ils brisèrent la porte et se précipitèrent à l'intérieur de l'immeuble. Ils passèrent la matinée à renverser de l'encre sur les tapis et les manuscrits. Ils remplirent les camions de livres de la bibliothèque ainsi que des ouvrages qui n'avaient rien à voir avec la sexualité : des travaux historiques, des revues d'art, etc. Dans l'après-midi, une troupe de SA arriva. Les Chemises brunes se mirent à faire des recherches minutieuses. Ils donnaient l'impression de savoir ce qu'ils cherchaient."

Texte : Christopher and his kind, Christopher Isherwood (1976)

Photo : Raid d'étudiants nazis sur l'Institut de la Science Sexuelle de Magnus Hirschfeld, le 6 mai 1933. (orig : société Magnus Hirschfeld)
"Les étudiants en médecine se sont portés volontaires pour le "nettoyage" de ce lieu qui, subventionné par le gouvernement, trônait honteusement au milieu de la capitale.

Quelques années auparavant, des dignitaires nazis avaient consulté chez le Dr Hirschfeld et redoutaient sans doute que l'on puisse utiliser des dossiers révélant leur homosexualité."

Texte : Les Oubliés de la Mémoire, Jean Le Bitoux, Editions Hachette, avril 2002.

Photo : Etudiant allemand et membre de la SA fouillant les archives de l'Institut de la Science Sexuelle de Magnus Hirschfeld, le 6 mai 1933. (orig : USHM)
"(...) Contre la lutte des classes et le matérialisme, pour la communauté du peuple et une philosohie idéaliste, je mets au feu les écrits de Karl Marx et de Trotski. Contre la décadence et la décomposition morale, pour la dignité et les bonnes moeurs dans la famille et l'Etat, je remets au feu les écrits de Heinrich Mann (...) Contre l'exagération destructive de la vie instinctive, pour la noblesse de l'âme humaine, je remets au feu les écrits de Sigmund Freud." Déclaration des étudiants devant le bûcher des livres non-allemands allumé devant l'Opéra de Berlin

Texte : Les Oubliés de la Mémoire, Jean Le Bitoux, Editions Hachette, avril 2002.

Photo : Membre de la SA jetant des livres non-allemands dans le bûcher allumé devant l'Opéra de Berlin. (orig : USHM)